Felipe Pichardo Moya, "Los aborígenes de las Antillas"


Felipe Pichardo Moya, "Los aborígenes de las Antillas"
Fondo de Cultura Económica | 1956 | ISBN: N/A | French | PDF | 144 pages | 11.8 Mb

La población indígena de las Antillas forma uno de los núcleos americanos menos conocidos. Fueron los primeros naturales con quienes se encontró el Gran Almirante, y los primeros también que se sometieron a la civilización europea; por ello no deja de ser paradójico que los cronistas apenas los mencionen. Cristóbal y Fernando Colón les concedieron poco lugar en sus escritos, y Mártir de Anglería, Las Casas, Fernández de Oviedo, Antonio de Herrera, Cortés y Bernal Díaz, que tan extensamente hablarían después de las cosas del Nuevo Mundo, apenas consignan breves y dispersas noticias referentes a los naturales antillanos. El resultado es que el mundo peculiar de los aborígenes de las Antillas ha desaparecido casi por completo: se olvidaron sus lenguas, aunque algunos de sus términos han sobrevivido en el español hablado en América, y se sabe que no conocían la escritura.

La moderna investigación histórica y especialmente la arqueológica se esfuerzan por rescatar las sociedades desaparecidas. Hoy se ha establecido que a fines del siglo xv existía en las Antillas por lo menos un complejo preagrícola que dejó huellas en distintos lugares, y en los tiempos históricos pueden distinguirse varias culturas dispersas en la región: tainos en las Grandes Antillas, guanahatabeyes y siboneyes en Cuba, Haití e Islas Vírgenes, iñeris y caribes en las Antillas Menores. De estos grupos se conoce algo más: habían venido desde América del Sur, cruzando de isla en isla el mar hasta llegar a Cuba; no sabían utilizar la piedra como elemento arquitectónico ni servirse de los metales; los más primitivos habitaron cavernas naturales, en tanto que los agricultores sedentarios fabricaron casas de madera con techos ae palma. En cambio fueron hábiles navegantes y algunos de ellos fabricaron una esmerada cerámica que bien puede figurar junto a las clásicas maya y totonaca. Destacaron asimismo en el labrado de la concha, el hueso y la madera. Su dieta consistía en pescado, frutas y animales silvestres y su mitología era ingenua aunque funcional.